La situación de las zonas rurales en Guatemala
La situación del campo guatemalteco es uno de los retos nacionales más difíciles de abordar
y un desafío para la cooperación internacional:
La cobertura forestal representaba, en años anteriores, un 35% del territorio guatemalteco.
Sin embargo, el deterioro ambiental marcado por zonas
con graves daños a sus recursos naturales ha provocado que esta cobertura haya bajado un 3% desde el 1992.
A mediano y largo plazo esta situación afecta tanto la producción de agua como la calidad de los suelos.
- El 42.6% de la población rural sigue siendo analfabeta, principalmente los indígenas y las mujeres. Las profundas carencias de educación,
sobre todo en el área rural, han determinado que los recursos humanos disponibles para la diversificación estén concentrados en las áreas donde existen mayores oportunidades.
- La concentración de la tierra continúa siendo uno de los mayores obstáculos para el desarrollo equitativo de las áreas rurales; un reducido número de propietarios
concentra en sus manos la mayor parte de la tierra. Unido a esto, la falta de reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, incide en que un 33% de la población agrícola,
a nivel nacional, no tenga acceso a la tierra, de forma colectiva ni individual.
- Cerca del 60% de la población guatemalteca habita en el área rural.
Sin embargo, la escasez de oportunidades económicas provoca, cada vez más, que la pobación rural emigre hacia los centros urbanos abandonando sus tierras.
El desarrollo rural debe ser enfocado desde una perspectiva integral, que busque soluciones
para una sociedad multiétnica. Este reto, es a la vez, la gran oportunidad para la sociedad guatemalteca de superar
todos los factores que han provocado, hasta ahora, la extrema pobreza en el campo actual.


El saneamiento ambiental previene las enfermedades
En las zonas del altiplano de Guatemala, existen comunidades mayas que viven en condiciones de extrema pobreza. Sólo una tercera
parte de los hogares dispone de agua potable, instalaciones sanitarias y de infraestructura vial.
Enfermedades causadas por agua contaminada e insuficientes conocimientos de educación sanitaria, constituyen las primeras causas de la mortalidad infantil.
Las medidas de la cooperación deben ser dirigidas a satisfacer estas necesidades básicas como un aporte a la superación y reivindicación social de la población indígena.


Una educación sólida es la base de un desarrollo sostenible
Guatemala es un país pluriétnico, multicultural y multilingue. Más del 40% de la población total es analfabeta, lo que contribuye al aumento de las
condiciones de pobreza del país. Cada una de las 21 comunidades linguísticas que forman el pueblo maya tienen su sistema individual de valores,
religiosidad, poesía y manera de transmitir sus pensamientos. Luego de 36 años de conflicto armado, muchos de estos pueblos quedaron muy fragmentados en su estructura social
y con poco acceso a servicios tales como educación, salud y tecnología.
El 50% de la población vive en situación de pobreza. De este porcentaje, la mayoría de las mujeres indígenas enfrenta una
triple discriminación: ser indígena, mujer y ser pobre. Las oportunidades para su desenvolvimiento, participación ciudadana y
responsabilidad civil son escasas. Superar los problemas a nivel de educación y lograr un desarrollo de gran impacto
requiere de un esfuerzo nacional sistemático y una cooperación internacional con un concepto de autogestión y sostenibilidad.


Nuevas posibilidades para la sociedad guatemalteca
En Guatemala falta una tradición de cultura democrática y de una participación ciudadana más activa.
El agotamiento del modelo de sistema político centralista, resulta crítico frente a las
necesidades de reconstruir y modernizar el Estado. Para satisfacer la demanda de pobreza, exclusión social
y discriminación es necesario un nuevo modelo de dirección de la sociedad.
Hay una gran demanda social que busca la democratización del país. En lo que concierne a los
pueblos indígenas, esta demanda implica la descentralización en varios aspectos.
En otros sectores sociales, todavía no se percibe la descentralización como una estrategia fundamental, debido a la
falta de conciencia sobre sus ventajas. Es fundamental buscar estrategias que combatan las grandes
desigualdades sociales, económicas y territoriales y abocarse a procesos
que propicien un nuevo tipo de gestión política.

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